La toma de Ciudad de México

México (PL) Llegaron por miles desde todos los confines del país. Rostros aindiados de Oaxaca, Chiapas, Michoacán. También lo hicieron del norte y el centro de la geografía mexicana para inundar las calles de la Ciudad de México.
Fue la Jornada Nacional contra el Gasolinazo, como le llaman aquí al aumento decretado por el gobierno a los precios de los combustibles (gasolinas, diésel y gas doméstico).
La medida se inició el primer día del año y trajo consigo incrementos en precios del pasaje y los servicios y alimentos como la tortilla, básica en la dieta de los mexicanos.
Para febrero está anunciado otro ajuste en los combustibles, pero la presión popular parece que lo va a detener.
La jornada de protesta fue de las más multitudinarias desde las que estremecieron la capital en 2016 para rechazar la reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Ahora también fue repudiada, como otras reformas estructurales impulsadas por el mandatario, cuyo nombre resonó muchas veces en las marchas.
También el de Donald Trump, sobre todo al paso del rio humano frente a la embajada de Estados Unidos.
Los marchistas llegaron hasta el Zócalo. Allí reclamaron por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa; y por más recursos para los pequeños productores agrícolas, afectados por recortes al presupuesto.
Fuera al Tratado de Libre Comercio, resultó otra de las consignas de los manifestantes, que bloquearon secretarías federales, cuyas puertas fueron cerradas por temor a la multitud.
Pero la protesta fue pacífica, pese al amplio despliegue de fuerzas de seguridad y al caos vehicular en una de las urbes más populosas del planeta.
* Corresponsal de Prensa Latina en México.
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